Vinos de autor

Por Gastón Ayerbe*

Un vino de autor es aquél que rescata el sello particular, el estilo y la pasión de su creador, quien dirige todas las etapas desde la vid hasta la copa.

En Francia a comienzos de los años 90 nació el concepto de “vinos de garage”, cuyo nombre se explica por tratarse de elaboraciones muy pequeñas y sin las instalaciones propias de una bodega dedicada a la producción de grandes volúmenes de vino.

Conceptualmente, un vino de garage puede asociarse con un traje hecho a medida. Elaborado mediante un proceso a pequeña escala y de alta precisión, a partir de las mejores uvas, de viñedos con muy bajos rendimientos, cosechadas a mano en un mismo día y en las mejores condiciones climáticas posibles.

Suelen ser vinos concentrados y complejos aunque, por lo general, difiíciles de beber en su juventud debido a su carga tánica.

El nombre vino de garage no es una categoría oficial en Francia, donde se utiliza el término “micro-cuvee” para referirse a vinos exclusivos producidos en cantidades de apenas 400 a 1500 cajas por año, provenientes de viñedos de no más de 6 hectáreas.

Históricamente, el primer vino de este tipo fue el Chateau Le Pin, producido por primera vez en el año 1979, con 2 hectáreas de viñedos en Pomerol.

Se lo suele considerar el ante pasado de los vinos de garage. El primer vino famoso bajo el nombre de vino de garage fue el Chateau Valandraud, producido en St. Emilion en 1,5 hectáreas de viñedos, a comienzos de los años 90.

Desde entonces el fenómeno se ha amplificado y los garajes se convirtieron en bonitas bodegas que albergan estas extrañas perlas.

vino de garage

En Estados Unidos, se los conoce como “vinos de culto” ya que se adquieren como objetos de lujo u obras de arte. Existen pocas etiquetas de este tipo de vinos, elaborados principalmente a base de Cabernet Sauvignon, en su mayoría en la región de Napa Valley, en California.

Se venden por lista debido a que su producción es muy baja y su demanda muy alta. Su fama de ser tan exquisitos como raros, los han convertido en verdaderas piezas de colección llegando a disputarse en subastas de conocedores por más de mil dólares la botella.

Algunos nombres de estos vinos selectos son: Harlan Estate, Screaming Eagle, Bryant Family, Grace Family, Colgin Cellars, Dalla Valle, Araujo Estate.

Sin embargo, no todos los vinos de autor son sinónimo de altísimos precios. Existen vinos elaborados bajo las características antes mencionadas, que priorizan la calidad sobre la cantidad y que pueden adquirirse a precios más accesibles.

Salvando las distancias

En Argentina, desde el año 2002 existe la figura de “elaborador de vino casero” aprobada por el Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV). Dicho organismo estableció los requisitos de inscripción como elaborador de vino casero, las condiciones de elaboración, identificación y exigencias respecto de la comercialización del producto.

Las elaboraciones no pueden exceder los 4.000 litros anuales, debiéndose aplicar prácticas enológicas lícitas y emplear locales, vasijas y demás elementos en excelentes condiciones de sanidad.

Así mismo, el producto tiene que reunir las características químicas de un vino genuino artesanal, expresadas mediante determinaciones de alcohol, extracto seco, azúcares reductores, acidez total en tartárico y acidez volátil en acético.

Esta medida reconoce la existencia de una gran cantidad de elaboradores de vino artesanal, en muchos casos continuadores de la cultura de producir su propio vino, heredada de padres y abuelos inmigrantes. En otros casos, se trata de amantes del vino movilizados por la pasión de llevar a cabo esa maravillosa alquimia que permite transformar uvas en vino.

Bodega artesanal en la localidad de Olivos, Provincia de Buenos Aires

 

Dentro de este marco, es posible elaborar exquisitos vinos artesanales siempre y cuando la materia prima sea de excelente calidad. Sólo es posible elaborar un buen vino a partir de uvas sanas y cosechadas en su grado óptimo de madurez.

Para ello, es fundamental preservar la frescura y sanidad de las uvas acordando con el productor que se cosechen en pequeñas cajas garantizando que los racimos se mantengan enteros y con el menor rozamiento posible. Posteriormente, las uvas recién cosechadas deben ser trasladadas inmediatamente hasta el lugar donde se llevará a cabo la elaboración.

Selección de las mejores uvas

 

Debe estar muy bien aceitada la logística para recibir la uva fresca y dar comienzo al proceso de elaboración. Hoy día, el uso de tecnología adecuada está al alcance de un pequeño elaborador. Existen todo tipo de insumos y herramientas, como tanques de acero inoxidable, despalilladoras, moledoras, prensas, sistemas de control de temperaturas…, que permiten reproducir a muy pequeña escala el proceso completo que realiza una bodega que comercializa grandes volúmenes.

A modo de conclusión, un buen vino de autor, sea de culto, de garage o simplemente casero, pretende alcanzar la mejor expresión de lo rico, lo puro y lo bello. Un vino criado con minuciosa dedicación que refleja la inspiración y la pasión de su autor por esta noble bebida.

*Gastón Ayerbe es elaborador de vino casero y sommelier.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *